Otras veces otros empleos bien remunerados hacer perder la verguenza. Algunos por trabajar en lugares poderosos se creen un verdadero toro, pero no son más que un mero Novillo.

Triste opción la de los lamebotas de sus jefes. Escribas del poder.
Otros dignifican el oficio del periodista. Con notas pequeñas, humanas, conmovedoras.
Yo me quedo con este último. Lejos de las luces, del aplauso masivo, de las palabras falsas, y del alma vendida. Será menos leido y reconocido? Puede ser, pero...seguro se sentirá feliz consigo mismo, por su honestidad y convicciones.
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